la hija adoptada del puerto (parte I)


He visto y re visto las fotos de mis paseos por los cerro y pareciera como si los días en que quise ir, Valparaíso me hubiese dado su bienvenida con días maravillosos. Tan maravillosos eran los días que finalmente yo misma resplandecía caminando por sus calles, por sus “subidelas” y “bajadelas”, o sea subiendo y bajando, ondulando por todos los rincones posibles. Es verdad que cuando uno se enamora, comienza a idealizar, eso ocurre conmigo y mis sentimientos por el puerto que cada día son mayores… Tanta es la peste que decimos que el ser humano ha creado, pero finalmente ¿Qué es Valparaíso? Quien lo ha conformado: la gente (oh, sorpresa), quien ha creado ese aire místico, popular y bohemio de ese puerto? Qué es lo que encanta? Es una conjugación imperfecta (hay que decirlo) de personas y aires que se han unido para originar un todo aun mayor, un todo que encanta, encandila, embruja… no soy la única que manifiesta su fascinación por ese puerto, por esas calles sucias o limpias según la población, la gente simpática o el nunca bien ponderado “flayte”, la hediondez característica de ciertas zonas (mariscos cerca de las caletas, mar en ciertos puntos clave, fruta descompuesta cerca del mercado y por el ladito el típico olor de los orines de todo el mundo quien tuvo deseos y nunca le importó no haber encontrado baño), el borrachito zandunguero, el vendedor callejero de Pedro Montt, los punkys del llamado “Parque Italia” (y por qué no decirlo, los emo y pokemones que se han unido a nuestros días.. no más menciones para ellos, demasiada saturación de los medios), las protestas, los “Carnavales Culturales” (que en realidad son una excusa para tomar libremente en las calles junto a un montón de desconocidos que bajo los efectos del alcohol terminan siendo los mejores amigos del mundo, igual que en Año Nuevo)… pero hay más, la arquitectura, tan típica, las casas “tiradas a la chuña” en los cerros, los edificios antiguos, los miles de perros que decoran las calles, los cementerios, la ex carcel, los murales, los actores callejeros… los miles de universitarios que son ya parte importante de esta ciudad y así, podría seguir y seguir… qué es lo que encanta de Valparaíso? Todo y es que uno (caminando ya por 6 años, varios pares de zapatillas gastados en distintos lugares y a distintas horas), deja de sentirse ajeno a este lugar, es difícil sentirse incómodo o fuera de tono, porque el puerto acepta a todos, todos los estilos, clases sociales formas y colores, vías de transporte y pensamientos, pensamientos que pueden ser libres en el puerto… si a mi me preguntan qué cambiaría de esta ciudad, yo diría, después de mucho pensarlo, que no le cambiaría nada en lo absoluto… porque no queremos perfección en Valpo, así somos por aquí…

1 comentario:

Sr. N dijo...

Señorita NaN, gracias
por las repetidas visitas
por el linkeo
por apoyo incondicional
por la insistencia
por favor concedido

qué quieres de Alvaro Peña?
replanteo: qué tienes de Alvaro Peña?

Tú lo has dicho, por ahi tengo "Alvaro Peña, The Chilean with the singing nose" (creo, no te aseguro nada).

Bueh... adios.
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